domingo, 14 de julio de 2013

Gira por el norte Puntos de Experiencia. Segunda parada: Gijón

La visita a Gijón fue más fugaz y pasó volando. Tras ocho horas metidos en un bus, llegamos y tras descargar los trastos en el hotel, nuestro anfitrión, Diego de Mazinger, nos llevó a comer y tomar algo. Poco después ya estábamos firmando cómics a todos los que se acercaron.

Como dije en el anterior post, una de las mejores cosas de estas giras e ir a sitios diferentes (aunque aquí ya estuvimos el año pasado) es conocer diferentes puntos de vista y conocer a gente nueva, como a Israel de Zander Cómics que fue el primero en acercarse (de hecho ya nos esperaba en la tienda). También paso por sorpresa otro viejo amigo, Roberto, que a pesar de ser de Santander, estaba de visita en la ciudad.

Acabamos en la tienda y nos fuimos directos a la Semana Negra. Nunca había estado y aunque vi muy poco, me gustó el concepto, a ver si tengo ocasión de volver y deambular más días por ahí. Aunque el paseo fue corto, nos dio tiempo de saludar a muchos amigos como José Manuel, Abraham, Germán, Jorge Iván, Rocio y alguno más que seguro que me olvido.
Después del paseo nos sentamos un rato a firmar, estas firmas son divertidas porque en su mayoría fueron a gente que no tenía ni idea de la existencia del cómic, simplemente pasaban por ahí y les llamó la atención la portada, entre ellos algún viejo rolero que en cuanto leyó la sinopsis se sintió identificado y se lo compró.

Y allí estuvimos hasta tarde viendo a la fauna de la Semana Negra y charlando con Diego. Nos invitó a cenar un buen trozo de pizza gigante de uno de los puestos de allí (que te deja con la tripa bien llena) y a pesar de ofertas por tomar algo, el cansancio del viaje hizo mella y nos retiramos a reponer fuerzas para el día siguiente.

Al día siguiente, antes de abandonar la ciudad, de camino al autobús aun tuvimos de vivir un par de anécdotas como ver a una señora preguntar a Pere si estaba pidiendo  (limosna) al verlo sentado en un escalón mientras me esperaba o ver a un anciano tumbarse enfrente de un bus y no moverse de ahí hasta que no llegó un policía motorizado.













Y nos despedimos de Asturias, a la que espero volver pronto, con una excusa o otra